Uno de los mayores retos del trading CFD con acciones es conseguir asegurar beneficios. Conseguir realizar operaciones que en algún momento vayan ganando dinero es relativamente sencillo, pero cerrar las operaciones en el momento adecuado puede ser bastante más difícil, porque en ese momento entra en juego la parte irracional de nuestro cerebro.
Para poder asegurar beneficios, un buen trader de CFDs necesita un método. Tener un método, no es otra cosa que no tener que pensar. Si tu método dice que compres, compras, si dice que vendas, vendes. La buena noticia es que no necesitas un complicado software para tener un método efectivo. Simplemente combinando varios indicadores, puedes crear tu propio método. Por ejemplo, uno de los más habituales es combinar las bandas de Bollinger, con algún otro indicador del análisis técnico.
La otra clave fundamental para asegurar beneficios es la gestión del riesgo. Como sabes, el apalancamiento te permite conseguir beneficios extraordinarios, pero no es un regalo de los cielos. Si el precio de tu activo subyacente se mueve en dirección contraria a la que pensabas al hacer tu operación, perderás dinero con tanta velocidad como lo habrías ganado de haber acertado. Por tanto, debes tener muy en cuenta el apalancamiento.
De hecho, una buena forma de empezar es no utilizar apalancamiento en absoluto. De esta forma un punto porcentual de variación en el activo equivaldrá a una variación de un punto porcentual en tu dinero. Todo irá más lento, pero también más seguro.
En contra de lo que te puedan decir por ahí, usar los CFDs sin apalancamiento tiene mucho sentido. Los CFDs te permiten ponerte corto, es decir, ganar dinero cuando el precio baja y te permiten acceder a un montón de acciones, materias primas, índices y pares de divisas a las que no habrías podido acceder con las operaciones normales permitidas en un banco.
Cuando decidas el tamaño de tu posición debes tener en cuenta cuántas operaciones seguidas crees que podrían salir mal. Si por ejemplo, crees que podrías fallar 20 veces seguidas, algo que es relativamente habitual entre quienes operan mucho, tu posición debería arriesgar menos de un 5 % de tu saldo para invertir. La idea es que después de la mala racha, todavía te quede dinero para recuperarte. Debes operar con la intención de tener una buena racha, pero sabiendo que pueden darse las malas.
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